ORACIÓN PARA ESTUDIO EXAMEN
INTERESANTE ORACIÓN PARA EL ESTUDIO O ANTES DE UN EXAMEN:

RELACIONADO CON EL PERFIL DE SALIDA DEL ALUMNADO DE LOS INSTITUTOS DIOCESANOS
Se atribuye a Santo Tomás de Aquino.
Esta «oración» incluso desde un punto de vista puramente profano, puede servir al alumno para centrarse en lo importante a la hora de estudiar o reflejar lo estudiado en un examen, o incluso antes de la exposición oral de un trabajo o tarea a toda la clase, que tantos nervios produce.
Si el alumno desea poner el foco en lo puramente educativo, sin distraerse por las referencias a lo más «espiritual», puede leer sólo lo que tenemos en negrita.
Creador inefable,
que en los tesoros de tu sabiduría
has establecido tres jerarquías de Ángeles,
y las has colocado sobre el cielo empíreo
con orden admirable
y has dispuesto admirablemente
todas las partes del universo.
Tú, pues, que eres considerado verdadera
fuente de la luz,
y principio eminentísimo de la sabiduría,
dígnate infundir un rayo de tu claridad
en las tinieblas de mi inteligencia,
alejando de mí las dos clases de tinieblas
con las que he nacido:
la del pecado y la de la ignorancia.
Tú, que sueltas las lenguas de los niños,
prepara mi lengua
e infunde la gracia de tu bendición
en mis labios.
Concédeme la agudeza para entender,
la capacidad para asimilar,
el modo y la facilidad para aprender,
la sutileza para interpretar
y la gracia abundante para hablar.
Instruye el comienzo,
dirige el desarrollo,
completa la conclusión.
Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Añadimos la oración en latín, para su uso en clase de esta asignatura, por si se desea:
Creator ineffábilis,
qui, de thesáuris sapiéntiae tuae,
tres Angelórum hierarchias designasti,
et eas super caelum empyreum
miro órdine collocasti,
atque univèrsi partes
elegantissime disposuisti.
Tu, inquam, qui verus fons lúminis
et sapiéntiae diceris
atque superéminens principium,
infundere dignéris
super intelléctus mei ténebras
tuae radium claritátis, dúplices,
in quibus natus sum, a me rémovens ténebras:
peccátum scilicet et ignorántiam.
Tu, qui linguas infàntium facis disértas,
linguam meam erùdias,
atque in làbiis meis
gràtiam tuae benedictiónis infùndas.
Da mihi intellegéndi acumen,
retinéndi capacitàtem,
addiscéndi modum et facilitàtem,
interpretàndi subtilitàtem,
loquéndi gràtiam copiósam.
Ingréssum instruas,
progréssum dirigas,
egréssum cómpleas.
Tu, qui es verus Deus et homo,
qui vivis et regnas in saècula saeculórum.
Amen.
